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| Título | Fecha | Puntuación | Comentarios | Autor |
| Torturado por un hombre. 1. El Secuestro. | 02-08-08 a las 19:29:52 | 5.43 | 3 comentarios | Yorkhi |
Aquella mañana hacía calor, era el mes de agosto y a pesar de ser pronto el calor ya era insoportable. Pero como todas las mañanas salí a correr por el viejo camino de la sierra. Era una carretera poco usada por los coches y me gustaba correr por ella. ¡Ojala nunca lo hubiera hecho!. Salí de casa con mi camisita blanca y mi speedo negro, me gustaba más el speedo que el pantalón de atletismo en este tiempo; mis deportivas y mis calcetos blancos. Comenze a correr desde que salí por la puerta de mi jardín. Al llegar al cruce que separaba la carretera del camino de la montaña, paro un coche negro, con los critales ahumados. - Oye, me puedes decir ¿dónde comienza el camino de la montaña? Me acerque al coche, me sorprendía que alguién me preguntara por aquel camino que muy pocos conociamos. Al llegar al coche me encontre con un hombre realmente guapo. Rostro redondo, pelo corto, labios prominentes, fien definidos, nariz corta y barba de dos dias. Una amplia sonrisa iluminaba su rostro. Cuando estuve más cerca de la ventanilla de su coche pude apreciar que sólo llevaba puesto un bañador rojo muy apretadito, que dejaba ver un pene bien formado. Su ombligo estaba enmarcado por dos culebras tatuadas que desaparecían en el interior de su bañador, aquel tatoo me puso caliente y sin darme cuenta comenze a empalmarme. El conductor del coche lo noto y sonrió malevolamente. Su sonrisa hacía que su rostro tubiera un aspecto de dureza que cada vez me ponía más caliente. Le indique rapidamente el camino y arrancó el coche. Yo también cogí el mismo camino. Cada vez hacía más calor y me quite la camiseta y me torso estaba completamente humedecido por el sudor que recorría todo mi cuerpo. Corrí aproxímadamente dos kilometros al cabo de los cuales me encontre de nuevo con el mismo coche. El hombre estaba fuera del coche. Sus manos apoyadas en el capo del coche. Mostraba su cuerpo. Cada vez me gustaba aquel cuerpo y aquel hombre. Al verme me hizo una seña. Me acerque. - Se me ha parado el coche. ¿Podrías hecharme una mano? - No tengo mucha idea de locomoción. Pero si te puedo ayudar en algo. - Bien. Voy a levantar el capo. El hombre entró en su coche y levantó el capo. Yo ayude a hacerlo. Mientras lo hacía note como ponía sus manos en mi culo y lo manoseaba, me volví y vi horrorizado como empuñaba un pequeño cuchillo que puso maquinalmente en mi paquete. - Ni se te ocurra moverte. Como hagas algo que no me gusta te quedas sin pajarito. Date la vuelta muy despacio. Yo me dí la vuelta. - Quitate las zapatillas y los calcetos. Lo hize y se los dí. - Abre la boca. Abrí la boca y el metió en mi boca mis calcentines, con una cinta que cogió del coche me amordazo y con los cordones de mis zapatillas ato mis pies. Con la misma cinta me ato las manos. Luego a saltitos y empujones me hizo entrar en el maletero del coche. Una vez tumbado en él. Inyecto algo en mi brazo que me dejó totalmente dormido. (Continuara)