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El secuestro (1: Sergio) 07-08-08 a las 19:33:29 5.77 9 comentarios cloroformboy
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El secuestro (1: Sergio)

Por el usuario: cloroformboy


Sergio estaba cometiendo el error más grande de su vida, pero el no lo sabía.

Desde hacía poco más de un mes estaba viviendo en Madrid. En su pueblo había dejado a su familia y amigos para estudiar una carrera en la capital.

Para costearse los estudios y el alquiler del piso pensaba trabajar en lo que había estado haciendo hasta entonces: pintar casas. Lo primero que hizo fue imprimir una octavilla con los servicios que ofrecía y su número de teléfono. Lo siguiente, repartirlos a diestro y siniestro por las casas de distintos barrios.

No tardo en empezar a recibir llamadas para pintar los interiores de distintos edificios. Como además sus dueños quedaban contentos, daban el contacto a sus amigos, y el boca a boca funcionaba bastante bien, por lo que pronto se encontró saturado de trabajo.

Un día recibió la llamada de un hombre que le pedía presupuesto para pintar su chalet entero. Quedaron en que lo visitaría al día siguiente para darle presupuesto de ese trabajo que le llevaría varios días. Llegó en su coche a la dirección indicada, y llamó a la puerta esperando a que alguien le abriese.

El dueño de la casa miraba desde un postillo de la ventana con el torso al descubierto mientras terminaba de fumarse un cigarro. Estaba decidiendo que hacer: si abrir la puerta o no al chico al que acababa de ver aparecer y que estaba llamando a su puerta. Sólo había escuchado su voz y no sabía como era físicamente, por lo que no sabía si le serviría para lo que tenía pensado. Ahora no había duda: era su chico. Sin duda. El chico llevaba una camiseta blanca sin mangas y unos pantalones vaqueros ajustados. Era bastante guapo, con los ojos claros, el pelo castaño claro tirando a rubio, ni corto ni largo, y labios carnosos. Escucho unos ruidos detrás suyo. Se volvió hacia el chico que permanecía maniatado y amordazado a una cama. Le acarició el pelo, que llevaba casi rapado, y le susurro al oído:

  • Muy pronto te iras de aquí ya.

Poco después se puso una camisa y bajó a abrir la puerta.

De cerca era todavía mucho más guapo, y ya cuando sonrío al saludarle, sintió unas ganas imparables de poseerle, lo cual haría muy pronto.

Le enseño la casa, que estaba prácticamente vacía. Según le dijo se acababa de mudar hacía sólo unos días, y estaba esperando a pintarla para hacer la mudanza. Era un chalet de dos plantas que claramente necesitaba una o dos manos de pintura. Le fue enseñando una habitación tras otra, menos una que le dijo que no necesitaba ser pintada, pues se trataba del trastero. Le pareció escuchar algún tipo de sonido proveniente de esa habitación, pero tampoco le presto mayor atención.

Al final le presentó el presupuesto de la obra: serían aproximadamente dos semanas, una por piso. En cuanto a la cuestión económica no había tampoco ningún problema. La única cuestión era la prisa que tenía el hombre por realizar la obra. Tras realizar alguna llamada llegó a un acuerdo con los otros clientes que tenía en ese momento: por lo que iba a pagarle su nuevo cliente podría rebajarles el precio un poco a los otros.

Al día siguiente compraría toda la pintura necesaria, y al otro ya empezaría a trabajar.

Iba a ser todo un placer trabajar para ese cliente, aparte de por la cuestión económica: Daniel, que así se llamaba su contratista, le ponía mucho. Era mas alto que el, y se le adivinaba un buen cuerpo para alguien de su edad (debía rondar los 40, mas o menos), con una barba de unos días, e imagen de duro.

El primer día le recibió y le acompaño al salón, por donde iba a empezar. Poco a poco tuvieron las típicas conversaciones por cortesía, pero poco a poco fue naciendo la confianza entre ellos.

Cuando Daniel se paseaba sin su camiseta por la casa, cosa que sucedía a menudo, a Sergio le resultaba difícil no mirarle y casi salivar. Casi parecía que quería provocarle.

Un día, cuando ya llevaba mas de medio salón pintado, Daniel apareció en pantalones cortos, y camiseta sin mangas, para irse a correr, y fue entonces cuando le vio por primera vez el tatuaje tribal que llevaba en mitad de la pierna. ¡Con lo que a el le gustaban (y le ponían) los tatuajes. El preguntarse sobre su significado fue la excusa perfecta para ponerse a hablar de nimiedades, prácticamente, pero a la vez disfrutar de su presencia.

Al cabo de unos minutos Dani le ofreció descansar un rato y fumarse un cigarro tranquilamente mientras hablaban. Sergio aceptó gustoso, y dejo a un lado las herramientas de trabajo. Vestía unos pantalones tipo mono de trabajo azul algo rotos con las mangas colgando a los lados y una camiseta negra que estaba manchada de pintura. Era uno de los días que más calor estaba haciendo.

Estuvieron hablando un rato, muy por encima, de la vida de cada uno. Al cabo de un rato Dani dijo que se iba a ir a correr ya, que se le hacía tarde, y que le dejaba ya tranquilo para que siguiera trabajando. Viendo lo sudoroso que estaba le ofreció un vaso de limonada fresquita, diciéndole que tenía el resto de la jarra en la nevera, que cogiera toda la que quisiera. También le dijo que si estaba mas cómodo no fuese tonto y se quitara la camiseta, cosa que hizo enseguida. Poco después escucho como la puerta se cerraba.

Noto entonces lo empalmado que le había dejado Daniel, tan solo con su charla y su presencia. Entre lo caliente que estaba, que hacía bastante tiempo que no follaba, y que no había nadie en la casa, decidió masturbarse, lubricándose la polla con su propia saliva, haciendo hincapié en el capullo, hasta que se corrió abundantemente, entre un gran grupo de jadeos y suspiros. Se bebió su primer vaso de limonada de un solo trago y fue a por un segundo. La verdad es que entraba genial: muy fría y con un toque amargo. Ahora si, decidió volver al tajo.

Al poco rato empezó a notar que la vista se le empezaba a nublar.

  • Este puto calor- pensó

Decidió beber un trago mas de limonada a ver si se le pasaba el mareo, pero no fue así. Se dirigió a la cocina y se mojo las manos, el cuello, la cara... a ver si así con el agua fresca se espabilaba. Parecía que iba mejor la cosa... Volvió al salón, y se acabó el vaso con el zumo. La cabeza le daba vueltas, y sentía que las fuerzas le faltaban. Apoyo la cabeza en la pared mientras apenas soportaba el peso del rodillo de pintar, que acto siguiente se le cayo de las manos sin darse ni cuenta.

En esa situación no escuchó el ruido de la puerta al abrirse, ni mucho menos pudo ver al extraño enmascarado que se le acercaba por detrás. Vestía unos pantalones largos oscuros, una camiseta negra, y llevaba una máscara que cubría toda su cabeza, sólo dejando ver sus labios bastante carnosos y sus ojos. Llevaba las manos cubiertas por sendos guantes de cuero, y en una de ellas un pañuelo impregnado de cloroformo.

Separó al chaval de la pared, y se lo acercó a su cuerpo, agarrándole en un abrazo su cuerpo. Con la otra mano le agarró la barbilla y le obligó a reposar la cabeza en su hombro. Sergio no podía oponer ningún tipo de resistencia y se dejaba hacer. Mientras le acariciaban los labios escucho en una especie de duermevela una voz que le decía:

  • Es hora de dormir, ¿verdad?

En su sopor sólo acertó a murmurar un “si” en voz muy baja.

De nuevo escuchó la voz que le decía, en un tono mas agrio, más serio, más mandatario:

  • A partir de ahora vas a responderme siempre con las palabras “amo” o “señor”. Así me llamaras a partir de ahora, ¿¿entendido?? Es hora de dormir, ¿verdad?

Tuvo que clavarle un poco el brazo en el estomago al chaval, que aún estaba muy mareado para que dijera bruscamente, como si se acabara de despertar asustado de un sueño:

  • Si, amo

El enmascarado sonrío para si mismo y diciendo “Así sea” aplicó el pañuelo con el liquido narcótico al pobre chaval que casi ni se movió ni protestó a pesar del fuerte olor de la droga. A los treinta segundos ya dormía placidamente sobre sus brazos. Cuando el secuestrador le retiró el pañuelo y lo apoyó en el suelo, se quitó la mascara, se aproximó a el, y le besó con fiereza.

En voz alta dijo:

  • La diversión acaba de empezar

9 Comentarios

como se viene!!! mi 10

Publicado por: maxigay, 08-08-08 a las 00:07:59
esta muuy interesante!

Publicado por: Nylan, 08-08-08 a las 01:08:07
Al final conseguiras que me haga adicto al cloroformo, jeje. Muy bueno.

Publicado por: SPANKCO, 08-08-08 a las 02:05:59
Muy bueno el relato, espero la continuación. un 10

Publicado por: Yagovalm, 08-08-08 a las 05:20:23
joder tio perfect o felicidades ke artista eres para los relatos tio un dies beosos..

Publicado por: boykidnap, 08-08-08 a las 11:56:36
tio muy bueno a ver si me rapta alguien jejeje y me amordaza

Publicado por: bakalaamordazado, 08-08-08 a las 15:51:55
Date prisa en continuar el relato, no nos dejes mucho tiempo en ascuas. Un secuestro...una de las situaciones más morbosas que pueda imaginar.

Publicado por: sumiptr, 08-08-08 a las 18:55:51
Muy bueno, espero la continuación pronto.

Publicado por: Tied_gagged, 10-08-08 a las 02:01:34
muchas gracias por vuestros comentarios.

Espero poder continuar el relato muy pronto

saludos

Publicado por: cloroformboy, 11-08-08 a las 06:13:51
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